LA LARGA NOCHE

LA LARGA NOCHE

Solo hay un Dios y se llama Muerte.

Y solo hay una cosa que decirle a la Muerte:

¡Hoy no!

(Syrio Forel. Primera espada de Braavos)

 

La noche ha llegado, es la noche que todos esperaban pero nadie quería, la más larga y oscura de las noches, la que esconde los misterios y los hace vivir aunque de la muerte sean hijos. Todavía retumban, como eco lastimero, los tres gemidos del cuerno que toda Invernalia escuchó (para nosotros) la semana pasada. Anuncian el más largo, gélido y horrendo de los inviernos, el que trae cadáveres penosos y atontados, pero súbditos sanguinarios ante una leve orden de su Rey.

Las manos temblorosas de Samwell son las manos temblorosas de todos en Invernalia (muy probablemente no las de los Dortrakis, ni las de los impávidos Inmaculados), las manos parecen tomadas por la noche, la noche fría; todos los ojos buscan algo que ninguno parece encontrar, un arma, algún refugio, alguna compañía, alguna claridad que logre zafarse de entre tanta oscuridad, la oscuridad que está, la que viene, a la que todos temen, la más oscura de las noches, la noche helada; todos los nervios están juntos y apremian, Samwell camina lleno de angustia, Tyrion torpe, dubitativo, todos tropiezan con la noche; hombres repletos de pelos y pieles, herrumbrosos, como recién salidos de la selva umbría, flechas, lanzas, espadas, hogueras, una noche salvaje; Arya mira fijamente, Sansa mira fijamente, Gusano Gris mira fijamente, Joras Mormont mira fijamente, los enormes ojos de Tormund miran enormemente, ninguno ve nada, solo la noche negra, muy negra… y fea como la muerte; los dragones sobrevuelan Invernalia, chillan como advirtiendo su temible presencia, otra presencia temible que trae la noche; Lyanna Mormont da algunas ordenes, algunos soldados marchan, otros se ordenan perfectos, rígidos como inmaculadas piedras de cristal plateado, todos miran hacia la nada, todos miran la nada oscurísima de la noche. Allá al frente, al Norte del Norte, la oscuridad más oscura, tenebrosa porque todos saben que ahí hay algo que acecha sin tregua, “el enemigo no se cansa” dirán; tenebrosa porque se sabe que lo único que en ella hay es la muerte, y aunque ésta tenga ojos de vidrio azul y la piel casi transparente de lo blanca que es, siempre la muerte será lo desconocido, y lo desconocido siempre será inimaginable, intangible, inasible, incontrolable. Luego, cuando la batalla arda y los muertos muestren sus desfiguraciones, sus cuerpos pútridos, el terror será una presencia insoportable entre los vivos, la batalla será una pavorosa danza macabra que congelará a los más valientes (Sandor Clegane queda catatónico ante tal terror), una hermosa danza de muerte con Arya recordándonos los “bailes” aprendidos de su maestro Syrio Forel en el primero de todos los episodios, o una danza de total valentía y arrojo con Lady Mormont, la verdadera “matagigantes” (recordemos que Thormund dijo en el episodio anterior que a él lo llamaban “matagigantes”).

De entre la oscuridad aparece Melisandre (como bruja que es, su espacio natural es la noche). Había sido “expulsada del set” a principio de la temporada anterior, y ya casi la habíamos olvidado porque ya casi habíamos olvidado alguna de sus profecías. En su lengua, que es la de los seguidores del Señor de la Luz, hace un hechizo y enciende las arakh (cimitarras) de los Dorthrakis convertidos así en guerreros de luz que a galope van a herir a la oscuridad creyéndose invencibles, sin saber que la encontrarán plena y hambrienta. La bella imagen de la encendida caballería dorthraki cabalgando a lo lejos, se devolverá terrorífica cuando las luces empiezan a morirse lentamente y de pronto aparezcan regresando caballos sin jinetes, y dorthrakis a pie corriendo despavoridos, una señal verdaderamente preocupante. Entonces un tsunami de terror aparecerá, todos los muertos del mundo atacarán a unos pocos vivos ingenuos que se han concentrado en Invernalia: Lo dice El Perro –luchamos contra la muerte… nada podemos hacer– Y se baten como si fueran los últimos héroes sobre la tierra (sobre Poniente), dejando mucho más que la vida. Muere Eddison Tolllet (el último Lord Comandante de la Guardia Nocturna), protegiendo a su hermano cuervo Samwell Tarly, y muere Lady Mormont dando su vida por la Casa Stark y por el Rey en el Norte, Jon Snow.

Mientras, entre las nubes del Norte y las tinieblas del invierno se libra otra danza de la muerte, un hermoso y a la vez tenebroso ballet: Dahenerys y Jon Snow montados en Drogon y Rhaegal enfrentan al Rey de la Noche montado en Vaserión (quizá, solo quizá, de nuevo tres Targaryen montados en tres dragones. Una vieja leyenda entresacada de los libros deja entender que el Rey de la Noche era originalmente un Targaryen, lo cual explicaría por qué el fuego del dragón de Dahenerys no lo convierte en cenizas). En la tierra los vivos se enfrentan a los muertos, en el cielo se enfrentan los reyes. De esta lucha quedan dos imágenes resaltantes: La muerte de Jorah Mormont protegiendo a su adorada Dahenerys (una muerte que se nos ocurre con un significado similar a la del infravalorado Theon Greyjoy que muere protegiendo a Brandon, a quien antes había “traicionado”) a la que en principio espiaba, lo que generó una trama llamativa en la relación de ellos dos; y el momento en el que Jon Snow persigue al Rey de la Noche por entre un campo de batalla abarrotado de cadáveres, en una imagen sin duda apocalíptica, que tiene su cenit cuando el Rey de la Noche, como un todopoderoso Moisés abriendo las aguas, hace que los muertos, todos los muertos se levanten… y sigan matando.

 

¿Quién puede terminar con la muerte? Quien más la conoce, quien más sabe de ella, quien paso a paso aprendió todas sus artes y escondrijos, quien conoce todos sus rostros: Arya Stark. El destino es una marca en GOT, y probablemente el destino más finamente armado en GOT ha sido el de Arya. Vimos sus inicios y fuimos viendo su desarrollo, por momentos trágico y muy duro, que la hizo despiadada; todo él fue dejando pistas finamente colocadas que probablemente no supimos armar oportunamente. Arya fue preparada como asesina por Jaqen H´ghan, probablemente Dios de Muchos Rostros. Primero la deja ciega y la obliga a despersonalizarse, ser “nada” para de ahí reconstruirse; pero Arya termina no aceptando eso y refuerza su identidad como Arya Stark (quizá como alguien que tiene un destino que cumplir). Jaqen acepta esa “rebeldía” y la deja ir, casi complacido, ya formada en las artes del sigilo y la muerte. Y Arya tiene una lista, en la que Walder Frey, el de ojos café, ya fue borrado de ella y de la vida. En una secuencia memorable, Arya enfrenta y escapa de los muertos en los pasillos de su casa. Termina ayudándola Beric Dondarrion, quien muere cumpliendo así el destino por el que fue regresado tantas veces de la muerte; y termina salvándola El Perro, de manera parecida a como la salvó en La Boda Roja. Se encuentran con Melisandre… y ella le descubre el camino a Arya.

La última media hora del episodio anuncia bella y magistralmente una tragedia. En términos reales la muerte se ha impuesto, Invernalia queda esterada de cadáveres. La Casa Mormont ha desaparecido, la Guardia Nocturna también, Hombres Libres, Dorthrakis e Inmaculados han sido devastados, los seguidores del Señor de la Luz se han apagado (Melisandre poéticamente camina hacia su muerte y va lentamente desintegrándose, regresando al viento y a la tierra), probablemente los dragones también hayan muerto… y la muerte también muere. Cuando el Rey de la Noche está a punto de extender su manto negro sobre el mundo, apagando la memoria, todo los recuerdos que es lo que le da vida a la vida, todo lo que representa Brandon, el Cuervo de los Tres Ojos, Arya, la reina de la muerte, literalmente vuela hasta el Rey Nocturno, quien la detiene, para nuestra mayor angustia, pero ella suelta de una mano su daga, la agarra con la otra y recordando a su maestro Forel, le dice a la muerte –Hoy no– y la clava en el pecho del Rey, ahí donde quizá los Niños del Bosque colocaron por primera vez el vidriagón, cuando todo esto empezó. Entonces todo lo muerto regresa al polvo de donde originalmente salió.

Comienza un nuevo ciclo.

 

Pancho Crespo Quintero

Esta entrada tiene 7 comentarios

  1. Estaba esperando ansiosa tu lectura, de verdad este capítulo me dejó sin palabras, nuestros personajes se dirigían a una muerte segura y con un único plan de batalla, aquí no había plan B, lo más sorprendente de los caminantes blancos es que no son como nos han presentados a otros muertos vivientes, ellos tienen una misión única y es matar, así como lo vislumbro Jon en el capítulo anterior: son enemigos que no se cansan y no Se detienen.

    Hubo escenas memorables y que dieron a nuestros personajes un poco de fe, como por ejemplo el encendido de las armas de los dothraki pero esa fe se extinguió como se extinguieron las llamas ante esa marea de muertos. Las muertes desde mi punto de vista fueron memorables, los propósitos de Melissadre, Theon, Edd, Beric y Jorah como tu bien lo explicaste estaban mas que cumplidos… Laddy Mormont o «Laddy Osita» de cariño, fue la muerte que más me dolió, cabe destacar que fue la única familia leal a los Stark y su Laddy representaba orgullosamente su lema «Aquí Aguantamos», ademas que cada guerrero valia por 10 hombres. Ella demostró que tenía la valentía de 20 hombres.

    El destino de Arya siempre estuvo en nuestras narices pero como lo expones está finamente colocada. Unas teorías dicen que en algún momento donde Jon está batallando con el Dragón Viserion vio a Arya y por eso sirve de distracción al dragón. Y concuerdo con la teoría de que el Rey de la noche era un Targaryen creo que fue que evidente, otros dicen que desde que los Dragones despertaron el se hizo más fuerte entonces todo tiene más lógica…

    Se perdieron hombres importantes para la batalla contra Cercei… Y surgen más preguntas. Vamos a ver que nos presentan en el próximo episodio… un abrazo Profe.

    1. Muchas gracias Vanessa, gracias por tu lectura del Episodio y gracias por tu lectura de mi texto. Por acá seguiremos hasta que haya Serie. Felicidad y suerte para ti.

      PCQ…

  2. Estupenda síntesis comentada de «La larga Noche». De lo mejor que he visto de la serie especialmente por el énfasis puesto en el trabajo plástico a lo largo del capítulo, acompañado de una magistral musicalización. La resolución de las escenas elevaron lo sombrío, el miedo y el terror que representa la muerte a categoría poética. Destaco el enfrentamiento de Arya contra los muertos, puro ritmo, elegancia y pulcritud en los movimientos, y la imprecisable lucha entre los dragones en medio de un cielo borrascoso, turbulento y gris pero sublime, que me recordó la pintura de Turner.

  3. Sin desperdicio. La he disfrutado tanto como el episodio. Que talento y que pluma!

    1. Muchísimas gracias Tere 😉

  4. Me encanto como explicas paso paso ese capítulo felicidades pancho

    1. Muchas gracias Natalie. Atenta a las próximas entregas 😉

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