La Reina Legítima

La Reina Legítima

A pesar del secretismo que ha habido con los nombres de los capítulos de esta 8va. Temporada, en algún lugar se ha colado que este 2do. Episodio se titula La Reina Legítima. No nos suena mucho ese nombre, a pesar del asombro de Dahenerys cuando Jon le confiesa lo que ahora sabe de su origen. Creemos que mejor pudiera llamarse “La última noche antes de la larga noche”, o “Revisando la vida antes de la despedida”, porque el ambiente que estuvo presente a todo lo largo del mismo fue el de ajustar algunas cuentas pendientes para despedirnos de este mundo libre de cargas, eso sí, sin dramatismo alguno, con tranquila resignación ante lo inevitable y, en algunos momentos, hasta con una especie de sarcasmo no exento de cierto humor, lo que resulta la manera más inteligente y madura de exorcizar los miedos a la fatalidad, más aún en personas para las que lo fatal ha sido un constante y solidario acompañante. Todos, absolutamente todos, recibirán el nuevo día con la más certera de las verdades… la muerte, literalmente la más viva muerte.

Esa relación con la muerte, presentísima a todo lo largo de la Serie, nunca estuvo, como en este Episodio, cubierta por tal halo místico. No hubo, en propiedad, una sensación de despedida (porque, repetimos, la muerte nunca le ha sido extraña a ninguno). Más bien pareciera resonar la vieja expresión de los gladiadores romanos: …morituri te salutant, “los que vamos a morir te saludan”; o el sentido ritual medieval de “velar las armas” antes de ser nombrado caballero o antes del combate. Velar en el sentido sagrado del término, si es que lo hay, porque en ninguna otra época como en la Edad Media son sagradas las armas, y de manera particular las espadas (que no solo las espadas), extensión de “sí mismo” para los arquetipos jungianos. Por eso las espadas se personalizan, pasan a ser una especie de alter ego de su dueño y señor, y se les nomina (varias ha habido así a lo largo de GOT), como “Veneno de Corazón”, la que le entrega Samwell Tarly a Jorah Mormont (espada de hierro varyliano, veneno fatal para los muertos… que no tienen corazón), icono de la Casa Tarly que Samwell roba a su padre (quien lo despreció) y entrega (que es diferente a “regala”) a Jorah –porque fue su padre quien me enseñó a ser hombre– dice Samwell; la misma persona que entregó “Garra” a Jon Snow, la espada que él porta (como si se cerrara un círculo, impulsado por la figura del padre), también forjada de acero varyliano. De ahí que las espadas, todas, se simbolizan con el fuego (la espada de Beric Dondarrion se enciende, además), y pudiéramos decir de ahí, que la Canción de Fuego y Hielo también suena cuando Jon Snow empuña su espada. Y la espada es también el arma del caballero, por eso el rito para “jurar caballero” se hace con una espada. En uno de los momentos más sentidos de todo el Episodio, Jaime Lanister nombra caballero a Brienne de Tarth, asignándole los atributos del caballero medieval: Valiente como el Guerrero, Justa como el Padre y Defensora de los inocentes como la Madre (la sagrada trinidad cristiana, y tres de los Siete “Nuevos Dioses”). La –nunca más- encantada Brienne probablemente morirá, feliz; ella, mujer, prototipo del caballero medieval, que en consecuencia y por tradición no puede ser caballero, rompe lo que de ella como mujer se espera (también, Dahenerys le dice a Sansa –ambas como mujeres nos hemos impuesto en un mundo de hombres-; Lyanna Mormont le dice a Jorah, su primo, que ella luchará como cualquier otro; Arya, la aguja, “posee” imponente a un asombrado Gendry). A la par Tormund, como Hombre Libre que es (a decir verdad más salvaje que hombre libre) le dice a Brienne: Si yo fuera Rey te nombraría diez veces caballero… al carajo con la tradición… él, que no hace sino soñar con “mamar la teta” de la mujer grande, salvajemente dulce acurrucarse en ella.

Velar, que es vigilar, como hacen los centinelas de la Guardia Nocturna: –Comenzamos nuestra guardia– le dice Eddison Tollett a Samwell y a Jon en el muro de Invernalia; como es lo que toca a los Hermanos Cuervos, cuidar atentamente sin dormirse. Y todos están vigilantes: Gusano Gris vigila a Misandei y le promete cuidarla; Brienne vigila a Jaime (probablemente éste muera cuidando de ella… o ambos, mutuamente); Sansa vigila a Dahenerys y promete cuidar el Norte de las ambiciones imperiales de la Madre de Dragones (por muy rompedora de cadenas que sea), porque Sansa es norteña, de la tradición de los Hombres Libres que no se arrodillan (y por ello “cargan con la cruz” de Torrhen Stark que se arrodilló ante Aegon el Conquistador) ante rey alguno; Dahenerys vigila y cuida a Tyrion (a pesar de recientes desencantos) porque sabe que después que pase la destrucción, se necesitará constructores, es decir gente que piense, y eso es lo que mejor hace Tyrion; Theón, en acto de sumisión y arrepentimiento, se ofrece para cuidar lo que antes destruyó, Invernalia, y más adelante ofrece proteger con su vida a Brandon (de cuya “muerte” en algún momento se creyó responsable) de la amenaza del Rey de la Noche; Brandon se ofrece para vigilar los pasos del Rey de la Noche y cuidar “la memoria del mundo”, que él mismo es, el ser de los recuerdos, lo que precisamente quiere destruir el Rey de la Noche y así establecer una “noche sin fin”, en la que la muerte se impondría definitivamente cuando ya no existan los recuerdos, cuando ya no haya memoria, cuando solo quede el olvido, que es la muerte, la muerte misma y más oscura.

Tyrion “arrima una silla” para conversar con Brandon como “si tan solo estuviéramos atrapados en un castillo, a mitad del invierno, sin ningún lugar a dónde ir…” Sabe que la mente del Cuervo de los Tres Ojos es como la biblioteca de la Abadía de San Miguel (El Nombre de la Rosa)       y él, que por sus limitaciones físicas tiene desventajas para empuñar una espada, sabe por astucia y sagacidad que los libros afilarán la espada que es su mente, con la piedra de afilar que es Brandon el memorioso. Qué dijo Brandon, qué escuchó y descubrió Tyrion, no lo sabemos, pero seguro lo sabremos más adelante, será los ladrillos para nuevos caminos o para nuevos muros protectores.

Invernalia es ahora el lugar donde confluyen todas las historias (el Episodio pudo llamarse “Winterfell”). Probablemente este haya sido el único episodio de toda la Serie que ha transcurrido íntegro en un solo lugar. Todos los personajes han cambiado, por eso de casi todos se dice lo que fueron y se muestra lo que ahora son. Todos se encuentran para despedirse… en un lugar cálido (por las chimeneas) donde contemplar su propia muerte– le dice Tyrion a Brienne.

Ghost, el lobo de Jon Snow también vigila. Los caminantes blancos aparecen y también vigilan. Diremos como Tormund: Todos vamos a morir… pero lo haremos juntos. Mientras escuchamos a Podrick Payne (o a Florence and The Machine, si les parece mejor) cantar la canción de Jenny de Piedrasviejas: En lo alto de los pasillos de los reyes que se han ido / Jenny bailaba con sus fantasmas /… Y ella nunca quiso irse / Nunca quiso irse / Nunca quiso irse / Nunca quiso irse / Nunca quiso irse…

Pancho Crespo Quintero

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  1. Interesantísima lectura esta que se nos entrega del episodio 02 de Game of Thones. Ofrece posibilidades interpretativas que enriquecen el visionado de la serie e incentiva la elaboración de hipótesis personales en torno a posibles desenlaces. Gracias Aerolínea Creativa! Gracias Pancho Crespo!

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